HARTAZGO CIUDADANO con el CLAN PRIETO: Escrachan y corren al concejal RASTRERO, Sebas Martínez

El concejal rastrero del Clan Prieto, Sebastián Martínez, quiso impedir una obra vial en el barrio 8 de Diciembre. Martínez, en plena campaña proselitista, quería que se parara todo para que ellos hicieran el trabajo, pero los pobladores le recordaron que hace años fueron abandonados por las autoridades municipales. Los vecinos se le plantaron, escracharon y literalmente le corrieron a Martínez. Estamos cansados de ustedes, dijo una mujer muy ofuscada por la prepotencia con que actúan los operadores políticos del partido Yo Creo (Clan Prieto).
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El concejal Seba Martínez, que tiene varias imputaciones por robo en pandemia, fue hasta el lugar con dos funcionarios policiales, uno de ellos con armamento de grueso calibre. El corrupto edil además estuvo acompañado de una mujer que durante la discusión y el escrache ciudadano contra Martínez se pasó chupando un chupetín y, cuando ya estaba corriendo el rastrero, comenzó a incitar a los pobladores con bailecitos burlescos.

El escrache al concejal prietista, al grito de fuera, fuera, es una muestra de que ya existe un hartazgo con el Clan Prieto de la población vulnerable que está abandonada por la comuna esteña.
Uno de los pobladores posteó el siguiente texto en las redes sociales:
Hoy todos los vecinos del barrio 8 de Diciembre fuimos testigos del atropello por parte del candidato a concejal Sebastián Martínez, que de manera prepotente vino con su turba a atajar el trabajo de arreglo de nuestra calle, que con tanto sacrificio conseguimos con los vecinos.
Acá hay 40 familias que sufren inundaciones cada vez que llueve y lo más triste es que hay niños que pasan por esta calle para ir a la escuela y por poco los llevan los raudales, porque los tubos están todos trancados.
Es lamentable el actuar de una persona que se hace llamar representante y deja en estas condiciones a los vecinos en estado de abandono.
No hay dudas de que el concejal rastrero e imputado por robo en pandemia pretendía realizar alguna obra para concretar un negociado, y de parte exigir el voto de los vecinos del lugar.
Este tipo de procedimiento de los concejales rastreros es cosa de todos los días. Mientras el Clan Prieto pinta una ciudad de maravilla, la realidad en Ciudad del Este es la de abandono y las millonarias recaudaciones de la comuna que al parecer están siendo destinadas todas para la campaña política.



