ABUSO con PROTECCIÓN MUNICIPAL en colocación de banderines con propaganda de “TIRZEC” en una calle céntrica de Ciudad del Este

No debería sorprender a los pobladores el descontrol que hay en Ciudad del Este. En forma abusiva e ilegal colocan banderines con propaganda de la tirzepatida, de Quinfa, en plena calzada de la calle Curupayty en la zona comercial de Ciudad del Este. También de una farmacia “Dili”. No hay duda de que este tipo de atropello a los derechos ciudadanos solo se hace con protección municipal. La propaganda perjudica la circulación de vehículos y dificulta el estacionamiento en una zona muy concurrida.
La calle Curupayty, en el tramo comprendido entre General Adrián Jará y Paí Pérez, en la zona comercial de Ciudad del Este, se ha convertido en escenario de una llamativa ocupación irregular de la vía pública con banderines publicitarios de productos a base de tirzepatida, instalados por farmacias que operan en la zona.
Lo que se pudo ver es que la mayor parte de los banderines colocados en la propia calzada, lo que es totalmente ilegal, tiene propaganda de “Tirzec”, la tirzepatida del laboratorio QUINFA.

Y de una farmacia que se denomina “Dili”, cuya habilitación no se sabe si se ajusta a las normas legales. En Ciudad del Este pululan las farmacias mau que venden los famosos adelgazantes milagrosos en forma totalmente irregular. Los únicos que no ven nada son los de la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (DINAVISA).
Los carteles son colocados directamente sobre la calzada, reduciendo el espacio disponible para la circulación vehicular y generando además inconvenientes para los conductores que buscan estacionar. La situación resulta particularmente preocupante debido a que se trata de elementos publicitarios que, en lugar de permanecer dentro del espacio privado de los comercios, terminan interfiriendo en una zona destinada al tránsito público.
La colocación de estos objetos sobre la calzada constituye, como mínimo, una situación que debería ser verificada y fiscalizada por las autoridades municipales competentes, debido al riesgo que representa para la circulación y la seguridad vial.
Lo más sugestivo del caso es la aparente desidia de la Policía Municipal de Tránsito, cuyos agentes deberían controlar este tipo de situaciones y disponer el retiro de elementos que obstaculicen la vía pública. Sin embargo, los banderines continúan instalados a la vista de todos, como si la calle fuera una extensión del espacio publicitario de las farmacias.

La pregunta es inevitable: ¿quién autorizó la colocación de estos banderines sobre la calzada y por qué la Policía Municipal de Tránsito permite que permanezcan allí?
No hay duda de que alguna autoridad municipal del Clan Prieto está metida en el fato, y por eso hay este tipo de abuso, donde los únicos perjudicados son los ciudadanos honestos y trabajadores de Ciudad del Este.
Mientras los comerciantes aprovechan la vía pública para promocionar sus productos, los conductores deben lidiar con obstáculos que complican la circulación y el estacionamiento.
La situación merece una explicación de las autoridades municipales y, sobre todo, una fiscalización efectiva. La vía pública no puede convertirse en espacio publicitario particular ante la indiferencia de quienes tienen la obligación de hacer cumplir las normas.



