Candidatura de ROYA TORRES se HUNDE en el LODO de la CORRUPCIÓN que formó su esposo en la comuna de Presidente Franco.

La campaña de la diputada liberocartista Roya Torres para la intendencia de Presidente Franco atraviesa un momento delicado. Se está hundiendo en el lodo de la corrupción que formó en la municipalidad durante la gestión de su esposo, el cuestionado intendente Roque Godoy. La candidata habría optado por tomar distancia política de su esposo, cuya administración se encuentra golpeada por denuncias y cuestionamientos por la serie de hechos de corrupción en la municipalidad. La misma no se muestra más con el mismo.
ROYA TORRES BUSCA DESMARCARSE DE ROQUE GODOY ANTE EL DESGASTE POLÍTICO DE SU GESTIÓN
En sus últimas actividades proselitistas, Torres dejó de mostrarse junto a Godoy y comenzó a encabezar recorridos y reuniones sin la presencia del jefe comunal. El cambio de estrategia no pasa inadvertido, considerando que anteriormente ambos aparecían juntos en actos políticos y encuentros con electores.
La ausencia del intendente sería un intento por evitar que el desgaste de su gestión termine afectando aún más la candidatura de su esposa. Las denuncias que rodean a la administración municipal se convirtieron en una pesada carga electoral para la diputada, quien necesita presentarse ante el electorado como una opción propia y no como la continuidad directa del gobierno de Godoy.
PASÓ DEL PRIMER AL SEGUNDO LUGAR
Según sondeos de opinión independientes mencionados en el ambiente político franqueño, Roya Torres habría perdido el liderazgo que mantenía inicialmente en la intención de voto.
Actualmente, el colorado Arnold Ramírez aparece encabezando las preferencias, seguido por la candidata liberal. En la tercera posición se ubicaría Mabel Otazú, representante del movimiento Yo Creo.
Aunque todavía queda campaña por delante y las encuestas constituyen una fotografía del momento, el retroceso de Torres revela que los cuestionamientos contra la gestión de su esposo ya estarían teniendo consecuencias políticas. La legisladora necesita frenar esa caída y recuperar la confianza de los sectores que inicialmente acompañaban su postulación.
UNA DIFÍCIL OPERACIÓN DE DESMARQUE

El problema para Roya Torres es que su candidatura se encuentra estrechamente vinculada al proyecto político de Roque Godoy.
Por ello, dejar de aparecer públicamente con su esposo no necesariamente será suficiente para convencer a los electores de que representa una propuesta distinta.
Sus adversarios sostienen que la candidatura liberal pretende asegurar la continuidad del mismo grupo político al frente de la Municipalidad de Presidente Franco.
Desde esa perspectiva, el distanciamiento público sería solamente una estrategia electoral destinada a reducir el impacto de las denuncias contra la actual administración.
La situación obliga a la diputada a realizar una difícil operación política: aprovechar la estructura electoral construida durante la gestión de Godoy y, al mismo tiempo, evitar que los cuestionamientos contra esa misma administración terminen hundiendo su candidatura.
EL ESCÁNDALO POR LA CONTRATACIÓN DE SU HIJO

A esta carga se suma la polémica generada por la contratación de uno de los hijos de la pareja en la Cámara de Diputados, con una remuneración considerada elevada. El caso provocó críticas y volvió a instalar el debate sobre el presunto uso de influencias políticas y los privilegios familiares dentro de las instituciones públicas.
Este episodio afecta directamente la imagen de Roya Torres, debido a su condición de diputada nacional. La legisladora no solamente debe responder políticamente por su cercanía con la cuestionada administración municipal de su esposo, sino también por un caso que involucra a su propio entorno familiar dentro del Congreso.
La disputa por la intendencia de Presidente Franco entra así en una etapa decisiva. Arnold Ramírez intenta consolidar su ventaja; Roya Torres procura recuperar el terreno perdido y desprenderse del desgaste de Roque Godoy; mientras Mabel Otazú busca posicionarse como una tercera opción.
La gran incógnita es si el electorado aceptará el intento de Roya Torres de construir una imagen independiente o si terminará identificándola como la candidata de continuidad de una administración municipal marcada por denuncias y fuertes cuestionamientos.



