PERFUMES ÁRABES FALSIFICADOS en CHINA: Un negocio que AMENAZA la salud, GOLPEA al comercio y COMPROMETE la imagen de Paraguay

La incautación en Montevideo de 27.648 perfumes falsificados de marcas árabes, procedentes de China y destinados a Ciudad del Este, vuelve a poner bajo atención un negocio con consecuencias económicas y sanitarias. Los antecedentes registrados este año muestran que la circulación regional de estas mercaderías está lejos de ser un episodio aislado. Pero en Paraguay, y en particular quienes manejan este millonario negocio que cada vez está creciendo más.
El último procedimiento se realizó el 13 de octubre en el puerto de Montevideo. Aduanas de Uruguay encontró 192 cajas con perfumes que presuntamente imitaban a la marca Lattafa, dentro de un contenedor procedente de Nansha, China, con destino a Ciudad del Este.
La valoración oficial superó los 33,5 millones de pesos uruguayos, o sea, más de 800 mil dólares. Las diferencias en los envases y otros indicios motivaron el bloqueo de la mercadería por una presunta infracción marcaria, a la espera de la denuncia de los representantes de la marca.
La magnitud del cargamento plantea interrogantes sobre sus destinatarios y los canales previstos para su distribución. ¿Quién debía recibir los perfumes en Paraguay? ¿Qué comercios iban a ofrecerlos? ¿Existían pedidos anticipados o una red de revendedores? La información oficial consultada no identifica al importador ni a los eventuales compradores.
ANTECEDENTES QUE MUESTRAN UN PROBLEMA REITERADO
El 25 de marzo, Aduanas de Uruguay informó sobre otro procedimiento en Montevideo: la retención de 32.256 perfumes presuntamente falsificados de las marcas Lattafa y Armaf, valuados en US$ 3.217.044. El contenedor también procedía de China y las autoridades detectaron diferencias respecto de las características de los productos originales.
El 9 de abril, la institución comunicó una nueva incautación de 16.224 unidades, valoradas en US$ 693.246, que presuntamente imitaban productos de Lattafa, Afnan y Victoria’s Secret. La carga había llegado desde Ningbo, China, y tenía como destino el puerto de Montevideo.
Estos antecedentes documentan la reiteración del fenómeno en el circuito regional. Sin embargo, no permiten atribuir todos los cargamentos a una misma organización ni afirmar que los anteriores estaban destinados a Paraguay.
COMPETENCIA DESLEAL Y PÉRDIDA DE CONFIANZA

El impacto económico de la falsificación supera el valor de una carga interceptada. Quien comercializa una imitación como auténtica obtiene ingresos aprovechando una marca ajena y engañando al comprador. Al mismo tiempo, perjudica a importadores y negocios formales que deben afrontar los costos de adquirir productos legítimos y responder por lo que venden.
La pérdida de confianza también alcanza a los comercios que trabajan legalmente. Cuando un cliente compra una falsificación presentada como original, el descrédito puede extenderse al lugar donde la adquirió y al conjunto del mercado.
En Ciudad del Este, los cuestionamientos sobre la oferta de perfumes de autenticidad dudosa en locales y redes sociales requieren una respuesta verificable: controles, identificación de proveedores y resultados públicos. Para establecer el alcance de estas ventas y las eventuales responsabilidades, hacen falta inspecciones y comprobaciones de cada producto. Una publicación en internet o un precio bajo, por sí solos, no demuestran una falsificación.
Tampoco corresponde equiparar “perfume árabe” con producto falsificado. Las marcas legítimas también son víctimas de la reproducción ilegal de sus nombres, frascos y presentaciones.
EL RIESGO SANITARIO DETRÁS DEL ENVASE
Aduanas de Uruguay advirtió que las falsificaciones pueden contener sustancias perjudiciales y causar lesiones o problemas respiratorios al carecer de controles de calidad. Su comunicado no presenta resultados de análisis químicos específicos del último cargamento; la advertencia se refiere al riesgo general de estos productos.
Para el consumidor, el problema es adquirir un producto cuya composición y procedencia pueden ser desconocidas, pese a que su presentación pretende transmitir la confianza de una marca reconocida.
UN COSTO PARA LA IMAGEN DEL PAÍS

Que Ciudad del Este figure como destino de un cargamento de esta magnitud expone al comercio paraguayo a un nuevo daño reputacional.
La asociación con la piratería puede perjudicar a empresas que invierten en productos originales y dependen de la confianza de compradores nacionales y extranjeros.
El caso exige esclarecer quién estaba detrás de la importación y qué recorrido tendría la mercadería.
La respuesta no debería terminar en la retención realizada en Uruguay: debe permitir determinar responsabilidades y evitar que el consumidor paraguayo quede como último eslabón de un negocio basado en el engaño.



