Los ROSTROS de la CATASTROFICA derrota del Partido Colorado en Ciudad del Este

La derrota de Rigo Chamorro en las elecciones municipales de Ciudad del Este ahondó más la disputa interna en el Partido Colorado. Dirigentes de base responsabilizan al cuestionado gobernador de Alto Paraná, César Landy Torres, al empresario tabacalero José Ortiz, a Julio Paredes, a la diputada Liz Acosta y al propio candidato por un resultado que califican de humillante para la ANR en la capital del Alto Paraná. Ahora exigen que ellos asuman su responsabilidad, pero ninguno de ellos hasta el momento dio la cara. Es la peor derrota colorada en la capital del Alto Paraná.
El principal cuestionamiento apunta a la conducción de la campaña y a la falta de unidad partidaria. Según los dirigentes, Torres y Ortiz, quienes estuvieron al frente del operativo electoral, se opusieron tenazmente a un acercamiento entre los sectores republicanos, pese a que Chamorro había ganado las internas por un margen muy ajustado.
Estos son los responsables de la derrota humillante del Partido Colorado en Ciudad del Este:
José Ortiz, el mandamás de Tabacalera del Este S.A. (TABESA), el “jefe” de Landy Torres.
César Landy Torres, cuestionado gobernador y jefe de campaña.
Julio Paredes, director de Coordinación de la Itaipú y apoderado de la ANR.
Liz Acosta, narcodiputada y aspirante a la Gobernación.
Rigo Chamorro, candidato a intendente.
Los referentes de base sostienen que esa diferencia estrecha obligaba a buscar acuerdos para llegar fortalecidos a las municipales. Sin embargo, afirman que sus advertencias fueron desatendidas y que la campaña avanzó sin integrar a sectores con presencia electoral en la ciudad.
De acuerdo con estos cuestionamientos, uno de los principales obstáculos fue la disputa personal entre el tabacalero José Ortiz y el senador Javier Zacarías Irún, uno de los líderes del coloradismo en la zona. Los dirigentes atribuyen al empresario una oposición al acercamiento con el sector zacariista y consideran que ese enfrentamiento terminó condicionando la estrategia partidaria.

En su evaluación, la conducción dedicó más esfuerzos a atacar a otros colorados que a disputar el voto ciudadano frente al partido Yo Creo y su candidato, Dani Pereira Mujica. Las diferencias internas, señalan, desplazaron el trabajo de campaña y dificultaron la movilización de las bases.
Los reclamos también alcanzan a Julio Paredes, mencionado como apoderado de la ANR y director de Coordinación de Itaipú. Paredes es un conocido salamero de Ortiz, y por eso le dieron el cargo en la Binacional y no precisamente por su capacidad de trabajo, dijeron desde la propia entidad.
Los dirigentes le reprochan no haber trabajado suficientemente por el partido ni contribuido a articular una campaña conjunta entre las distintas estructuras republicanas.
A la narcodiputada Liz Acosta, en tanto, le atribuyen haber concentrado su atención en una eventual precandidatura a la Gobernación de Alto Paraná, relegando las necesidades de la contienda municipal. Se trata de la evaluación política expresada por los referentes de base, quienes cuestionan las prioridades de la dirigencia durante el proceso electoral.
Rigo Chamorro tampoco queda al margen de los señalamientos. Los dirigentes afirman que nunca existió una coordinación efectiva entre su candidatura y los aspirantes colorados a la Junta Municipal. Esa desconexión, sostienen, impidió organizar recorridos, unificar mensajes y aprovechar el trabajo territorial de los candidatos a concejal.
El balance de las bases plantea un cuestionamiento directo a quienes condujeron la campaña: consideran que la derrota estuvo marcada por la división interna, los enfrentamientos personales y la falta de organización. La discusión que ahora se abre en la ANR de Ciudad del Este es quién asumirá el costo político de una estrategia que, según estos dirigentes, desoyó los pedidos de unidad y dejó al partido debilitado ante su adversario electoral.



