LANDY TORRES, tras la DEBACLE política, buscaría apoyo en la DISIDENCIA colorada

El cuestionado gobernador de Alto Paraná, que contempla competir por el Senado, deberá definir dónde sostener su proyecto electoral. Versiones sobre contactos con Wiens aparecen en medio de la reorganización del oficialismo colorado. Esta vez ni el “jefe” le podrá dar una chapa a César Landy Torres, quien tuvo un duro revés político perdiendo en forma humillante en Ciudad del Este con su candidato a intendente, y perdió en su feudo con su hermano.
La decisión de Horacio Cartes de que Honor Colorado no presente candidaturas en las internas de 2027 obliga a sus dirigentes a buscar una nueva estructura electoral. En Alto Paraná, este reacomodo alcanza al gobernador César “Landy” Torres y a la diputada Liz Acosta, integrantes de un mismo equipo político y con proyecciones hacia los comicios de 2028. El anuncio supone el retiro del movimiento de esa competencia, aunque no implica una expulsión de sus referentes de la ANR.
Para Torres, la reorganización coincide con sus aspiraciones de llegar al Congreso. El gobernador reconoció públicamente que una eventual candidatura al Senado es una posibilidad que considera factible y que conversa con sus allegados. Su desafío será asegurar un lugar y respaldo político dentro de la estructura que finalmente elija para competir.
Pero su futuro es incierto, ya que las derrotas que tuvo en las elecciones municipales lo dejaron muy renegado al interior de la ANR; él mismo no tendría acceso al nuevo movimiento en gestación y que tendrá como líderes al presidente Santiago Peña y al vicepresidente Pedro Alliana.
En ese contexto surgieron versiones sobre un posible acercamiento a la disidencia. Según una publicación de La Política Online, fuentes del entorno de Arnoldo Wiens mencionaron a Torres entre los gobernadores que habrían visitado al presidenciable de Colorado Añetete en la avenida General Santos. El reporte también incluyó a César “Cesarito” Sosa y Freddy D’Ecclesiis. Se trata de contactos atribuidos a fuentes del sector.

Sin embargo, el posicionamiento público más reciente de Landy introduce un matiz relevante. El 22 de octubre, el gobernador defendió que Pedro Alliana tenga libertad para elegir a su compañero de fórmula, pese a la propuesta de los gobernadores de impulsar a Sosa. Esa declaración mantiene abierta su vinculación con el proyecto del vicepresidente y no permite dar por consumada una ruptura. Aunque se menciona que dichas declaraciones las hicieron atendiendo a que el mismo debe seguir la línea del gobierno, evitar cortes como los recursos del programa Hambre Cero.
El reacomodo también involucra a Liz Acosta. La narcodiputada pertenece al equipo de Torres y figuró entre los legisladores que acompañaron un encuentro con Santiago Peña en medio de la crisis oficialista. Ese antecedente muestra que conserva vínculos con el sector presidencial, por lo que tampoco puede afirmarse que haya quedado excluida de la reorganización.
La misma va a seguir a Landy, pero ambos fueron contra la unidad colorada en Ciudad del Este y esto generó mucha roncha entre los propios republicanos.
Las versiones sobre una eventual candidatura de Acosta a la Gobernación, con respaldo de Landy, agregan interés a las próximas definiciones. Ese proyecto necesitaría una estructura electoral capaz de sostener tanto la disputa departamental como la aspiración senatorial del gobernador.
El retiro electoral de Honor Colorado deja así un problema concreto para ambos: definir bajo qué movimiento competirán y qué espacios podrán negociar. Mientras esas decisiones no se hagan públicas, el supuesto desembarco de Torres en la disidencia y la falta de aceptación de ambos en el nuevo oficialismo permanecen en el terreno de las versiones.



